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Por: FELO PATON

LOS AÑOS SESENTA

A Inglaterra también había llegado el rock and roll. En el 56 Elvis Presley y Billy Halley realiza­ron exitosas giras. Con anterioridad no existió nada por el estilo, a más del meloso baladista Cliff Richard o las pocas cosas que hicieron The Shadows y Sandie Shaw. La juven­tud inglesa se esparció por las calles dividida en dos grupos: los Roc­kers, seguidores del rock and roll de Elvis y los. Monds, seguidores del Rhytm and Blues, de Ray Charles, de Jack Kerouac. En Liverpool se encuentran dos seguidores de los Rockers: John Lennon y Paul McCartney y forman un grupo de­nominado: The Silver Beatles; jun­to con George Harrison, Pete Best y Stuart Sutcliffe. “Todos proce­dían de la clase obrera o de la baja clase media de Liverpool, y los úni­cos con pretensión de hacer algo eran Paul. McCartney, quien había llegado a hacer el equivalente de bachiller elemental, y Stuard Sutcli­ffe, que pintaba”/25/.

En 1960 después de una gira por Escocia, Stuard Sutcliffe dejó el grupo para dedicarse a la pintura, muriendo un poco más tarde.

Grabaron en Alemania donde lo­graron sus primeros admiradores. Hacían un rock and roll original, sin imitar a América, aunque en el fon­do era Rythm and Blues comercial, pero sonaba a clase obrera en Liver­pool. Poco después cambiaron a su baterista por Ringo Star y se deno­minaron sencillamente The Beatles. (En 1962 ya han desencadenado la beatlemanía). Tres años después son todo un fenómeno juvenil, en cada país que visitan se presentan escenas de histeria colectiva. De­trás del movimiento de masas está el comercio de su imagen. Toda la imagen que se desprende de los Beatles es vendible en forma de mo­da. La cantidad de discos vendidos representó tal entrada para el impe­rio Británico que la corona se apre­suró a nombrarlos caballeros. (La condecoración fue rechazada). So­bre eso diría John Lennon: “pero aparte de todo esto nada ha cambia­do excepto que nos hizo ricos. Los mismos hijos de puta tienen el control, las mismas personas lo llevan todo, no ha pasado nada”, agrega, ‘Se está haciendo exactamente lo mismo, vendiendo armas a Sudáfri­ca, matando negros en la calle, y la gente viviendo en la jodida pobreza con las ratas pasándole por en­cima”/26/.

El principal grupo “mod” fue: The Rolling Stons. Fueron los impulsadores del Underground de la década de los 60. Con una línea violenta del R’N’B’, su mensaje estaba influenciado por el aire de bohemia post-beat, marcado por el surrealismo rimbodiano y existencialista. Su estrategia se basaba en situarse contra todo tipo de normas. A dife­rencia de los Beatles fueron detesta­dos por los empresarios y el mundo de los negocios porque en cierta for­ma amenazaban su estabilidad. Eran feos, peludos y anárquicos. Pero producían una fascinación indescriptible en la juventud inglesa. Al respecto cuenta Nik Cohn, al mi­rarlos en vivo en Liverpool: “Des­pués del show me acerque a los ca­merinos. Los Stones se comporta­ban groseros con los periodistas. Aburrido me fui hacia el auditorio que estaba completamente vacío. Noté un olor raro, ‘pis’. Las chicas habían gritado tanto que se habían meado. No una o dos, sino muchas, el suelo estaba empapado y el olor era insoportable/27/.

Mientras en Inglaterra se mate­rializan estos dos grandes grupos del pop, en EEUU pasa a mejor vi­da, el intrascendente y comercial Twist de Chubby Checker. Se abre paso en la juventud blanca norte­americana el Flock, derivado del floksong de vieja data, que los emigrantes europeos llevaron a Améri­ca. Generalmente se trataba de ba­ladas, cantos de taberna y cancio­nes de amor. En ese momento era una música testimonial y de alto, contenido socio-político. Su pionero fue Woody Guthrie, quien hacía una canción comprometida que se denominaba Protest-song. Su músi­ca era “la cascada de ideas y de pa­labras que se encuentran más rica­mente explotadas en sus textos en prosa; y por otra parte, un humor corrosivo que recubriendo toda la obra parece servir de arma de com­bate para sublevarse contra la tris­teza”/28/.

De Guthrie arranca Bob Dylan, para llegarle a una juventud estu­diantil en su mayor parte. Esta era una generación politizada y ardoro­sa que estaba comprometida contra la posición guerrerista e imperialis­ta de su país. Además de Dylan aparecen Joan Baez/29/, Tom Rush, Phil Ochs, Judy Collins, Tom Paxto y otros. Eran folckmen radicales y románticos. Dylan pronto se destacará porque las letras de sus canciones llevaban mucho mensaje.

“Por primera vez los jóvenes escu­chaban canciones que significaban algo, que expresaba su rebeldía con algo más complejo que el sexo. En 1964 era el portavoz de los descon­tentos de todo el mundo”/30/. La diferencia entre “Digan todos Tutti frutti digan todos tutti frutti, awopbopaloopop alopbam­boom”/31/ de Little Richard a la canción de Dylan: “Venid aquí a reuniros, gente desde donde quiera que estéis / y admitid que las aguas / que os rodean han crecido / y aceptad que muy pronto / estaréis calados hasta los huesos si para vo­sotros vale la pena / salvar a vues­tro tiempo / entonces será mejor que empecéis a nadar / u os hundi­réis como una piedra / porque, los tiempos están cambiando”/32/ es muy notoria. En 1965 Dylan in­fluenciado por los Beatles. introduce la guitarra eléctrica y se hace acom­pañar por un grupo rock, The Band. Anteriormente se acompañaba con la guitarra acústica y la armónica, ahora a su poesía le adiciona la fuer­za del rock. Al ser influenciados de la misma manera, pero, al contrario, los Beatles, se crea lo que común­mente se denominó el folck-rock.

Tanto Dylan como los Beatles se sienten atraídos por la cultura oriental y varias veces hicieron via­jes a la India en plan de meditación. Los Beatles después de la muerte de su manejador, Brian Epstein, em­piezan a convertirse en creadores con personalidad propia renuncian­do a ser artistas de variedades. En 1967 crearon el disco que ha de in­fluenciar grandemente la música pop del 70: “Sergeant Peppers Lo­nely Hearts Club Band”.

Con el folck-rock y lo que se deno­minó country and western aparecie­ron otras figuras muy populares en los EEUU como: Simon and Gar­funkel, Peter Pauland Mary y los carismáticos Crosby, Still, Nash and Young. California había tenido su auge, en el pop, por la aparición del surf de los Beach Boys. Después no fue nada más. Solamente a partir de 1964 en la ciudad de San Francis­co, —puerto cosmopolita donde convergían culturas de todo tipo, orientales, europeas, latinoamerica­nas; razón para ser un centro de po­breza y hacinamiento de chinos, me­xicanos, irlandeses— es que se con­figura un conglomerado de bohe­mios, beatniks, borrachos, vagos junto con los pobladores típicamen­te gringos. En los cafés recitaban sus poemas los legendarios poetas de la “beat generation”, como Law­rence Ferlinghetti, Allen Ginsberg o Jack Kerouac; llegaban jazzman o bluesman como David Crosby o Ray Charles, o Janis Joplin. ‘Era una ciudad de artistas que llegaban de todas partes para vivir margina­dos pintando, escribiendo, compo­niendo. Cerca estaba la Universidad de Berkeley, que había empezado un proceso de politización desde 1960 contra la guerra y la segrega­ción racial. En esta Universidad se arremetió con mucha fuerza contra la guerra del Vietnam Los estu­diantes crearon entonces el Movi­miento por la Libertad de la Pala­bra (Free Speech) que desde el 65 al 68. se enfrentaron ininterrumpida­mente contra el “establisshment”. Entonces convergían estudiantes de Berkeley, poetas beat, los “freak” (locos), los Merry Pranksters, Hell’s Angels a reuniones en parques o auditorios a escuchar los grupos musicales que se iban formando en las barriadas como: The Great Society, The Jefferson Air­plane, Byrds, Grateful Dead, The Doors. Empezaba el uso de los alu­cinógenos, en 1964 había aparecido el LSD, impulsado desde las mis­mas universidades por los sicólogos o profesores como Timothy Learly. Las fiestas donde todos los “frea­keados” asistían vestidos como qui­sieran, donde se desnudaban, baila­ban libremente, leían poesía, protes­taban contra la guerra, hacían tea­tro, se empezaron a llamar “happe­ning hippie”. El 14 de enero de 1967 se hizo una fiesta con Allen Ginserg, Los Jefferson Airplane, Quicksilver, Granful Dead y otros. Ese día se oficializó el nombre de `hippies’, “como se empezaba a lla­mar a los jóvenes con pelo largo y vestimenta extraña, herederos de los “beat” en su espíritu beatífico y conocedores del secreto (hip), del cuento”/33/. A partir de- ese -mo­mento se inicia el gran movimiento contracultura’ que ha de influenciar la cultura occidental; los hippies se­rán la historia de los EEUU desde 1967 a 1970, creándose luego una versión politizada con menos fuerza que se denominó “yippies” o tam­bién una parodia del “Black Phan­ters Party”; el “White Panthers Party”.

Los hippies organizaron grandes festivales de música. El más impor­tante por su espontaneidad fue el de Monterrey en 1967. Allí participa­ron los grandes grupos de la época; Jefferson Airplane, Grateful Dead, Big Brother and the Holding Com­pany, Janis Jopling, Country Joe and The Fish, Jimi Hendrix, Simon and Garfunkel, The Mamas and The Papas, Eric Burdon, The Who e incluso Ottis Redding y Ravi Shankar. En 1969 se trató de reedi­tar la misma experiencia con el con­cierto de Woodstock, con criterios comerciales. Pero era el momento de la escalada de los EEUU en el Viet-nam y se convirtió para los ojos del mundo entero como un mi­tin contra la guerra. El slogan utili­zado fue: tres de música, paz y amor. En él se reunió la juventud más numerosa que haya asistido a un concierto de la época. Los artis­tas fueron más que nada unos agita­dores contra la guerra como lo ates­tiguan las representaciones de Country Joe, Jhon Sebastian, Joan Baez; Sly and the Family Stons. Asistieron entre otros Joe Cocker, Jimi Hendrix, The Who, Teen Years After y fue el lanzamiento a la popularidad del latino Santana.

En 1970 se formaliza el rompi­miento de los Beatles y emergen grupos que estaban dentro del hippismo sin mucho renombre. Detrás de la humadera que dejaba la marihuana y la pesadilla sicodéli­ca del LSD aparece en escena. una música de estudio, con los instru­mentos musicales más electrónicos y técnicas de sonido sofistica­das. Aunque. el sintetizador fue in­ventado en 1955, sólo en este mo­mento alcanza su máximo desarro­llo. Es la música “heavy de los años 70 con su sonido progresivo y experimental. Se hace una música con mucha electrónica, donde inte­resa, más el sonido instrumental que la voz o el texto de la canción. A los tres o cuatro integrantes del grupo base se le adicionan muchos más músicos e incluso orquestas filar­mónicas. Algunos musicólogos no ortodoxos comienzan a hablar del desarrollo de la música que se había quedado estancada en la instrumentalización clásica.

Reaparecen grupos que militaban en el Underground como Frank Za­ppa and The Mothers of Invention, Iron Butterfly, ingleses como Led Zeppelin, Pink Floyd, Jethro Tull, Soft Machine, Yes (con su grandio­so teclista Rick Wakeman), Géne­sis, Nazareth, Deep Purple y Emerson, Lake and Palmer, entre otros.

 En oposición a este movimiento impulsado principalmente por los conjuntos ingleses, en Norteamérica aparece un género de música liviana que desempolva los estilos azucara­dos de Frank Sinatra y Paul Anka; de ellos se destacan The Carpen­ters, Lobo y The Osmold. Los negros con su disquera Motown también explotan los teclados elec­trónicos y el sintetizador en Isaac Hayes, The Tentation y Jonny Winter.

Desde sus comienzos el rock ade­más del sonido presenta todo un es­pectáculo, así lo hicieron Chuck Be­rry, The Who, Mick Jagger con los Rolling Stones, pero a partir de 1975 se empieza a generar un movi­miento que en, algunos sectores se denominó el Rock-teatro o rock tea­tralizado, que a diferencia de antes se elabora con elementos teatrales más acabados, ahora “se disfrazan, se maquillan jugando con la ambigüedad de los sexos, utilizan acce­sorios tomados de lo imaginario, serpientes, fuego, humos de colo­res”/34/.

El inicio del rock teatralizado_ como tal, se encuentra en el grupo Génesis; al respecto y refiriéndose a ellos dice John Coldstream, impul­sor inglés del rock-teatro “La au­diencia del teatro está más a menúdo interesada en el diálogo que en el espectáculo, pero el lenguaje del rock especialmente del Grupo Géne­sis, tiene mucho mensaje”/35/. En cuanto al teatro de New York Dolls y Davi Bowie está basado en el show abiertamente travesti. Alice Cooper otro grande de éste género de rock hace una parodia del teatro de la crueldad de Artaud, lindando más en el absurdo que en lo cruel. En las representaciones usa elemen­tos tales como boas, sillas eléctricas y guillotinas.

EL MOVIMIENTO PUNK

Los New York Dolls y David Bowie empezaron a hacer presenta­ciones en pequeños locales de New York en donde asistían muchachos que no querían consumir el rock tra­dicional y mucho menos el espec­táculo recurrente. Nacen entonces este tipo de locales donde coincidían personas bastante jóvenes que se fueron denominando “punk” en De­troit, New York y Londres. Es en Inglaterra donde más auge adquie­re y de donde salen los grupos más representativos.

Los PUNK-ROCK emergen en 1975 como la tercera generación del pop. Son una juventud cuyos pa­dres vivieron la primera generación del rock. Al igual que la “beat gene­ration.” y los””hippies”, los punk no brotan por generación espontánea. Así como los beatnicks son la gene­ración de la post-guerra, los hippies de una nueva guerra, los punks son hijos de una situación económica: la recesión que es la constante de los países industrializados en la década de los setenta. Por eso a éstos los encontramos en las capitales de los países altamente desarrollados. “Sus paraísos infernales son el So­ho de Londres, el Lower East Side de Manhattan, la zona de Stras­bourg-Saint-Denis en París y casi todo barrio mugriento de cualquier metrópolí”/36/.

La punkitud la conforman por lo general muchachos sin empleo, con títulos universitarios, se encuen­tran ante un mundo sin esperanzas, sin objetivo, sin sentido. Si para el hippismo el slogan era paz y amor, para el punk es violencia, caos y muerte. Esta juventud como las ge­neraciones anteriores se aglutinan alrededor de Elvis o The Beatles, tienen también un grupo insignia, The Sex Pistols, es un grupo que gi­raba alrededor de su profeta y após­tol Jhonny Rotten (Juanito el (Po­drido) y Sic Viciosus (Sic el vicioso se suicidó en New York cumpliendo su promesa de muerte a sus segui­dores). Son los Sex Pistols un grupo abiertamente anarquista. Sus fun­ciones en vivo y sus discos son veta­dos en la Gran Bretaña y en general no son comercializados por la vio­lencia del lenguaje. En 1977 crearon un escándalo de gran magnitud con el disco “God Save the Queen” que es el nombre del himno nacional bri­tánico pero cuya letra decía lo si­guiente;

“Dios salve a la reina
su régimen fascista
Hizo dé tí un desgraciado Una bomba H en potencia…
Dios salve a la reina,
no es un ser humano
y no hay futuro
para el sueño de Inglaterra… Donde no hay futuro
No puede haber pecado: Nosotros somos las flores del depósito de basuras
Nosotros somos el veneno en su maquinaria humana No hay futuro para tí,
No hay futuro para mí_ “/37/.

El segundo grupo en importancia es The Clash. Caracterizado por te­ner un lenguaje político con defini­ciones más elaboradas. Plantean la Lucha de Clases y abogan por un cambio violento de las institucio­nes.

Hay una constante en los grupos Punk rock, y es el rechazo a los grandes grupos del rock anterior a quienes consideran aburguesados (en ese sentido están por una revo­lución dentro de la revolución del pop). La única música que escuchan diferente del rock-punk es un rock antillano introducido por los negro Jamaiquinos en Londres denomina. do: “Reggae”/38/. No es de buena calidad su música, aunque la ten­dencia es volver al rock and roll de los años cincuenta, principalmente a los ritmos rápidos de Gene Vicent y Eddy Cochran. Son grupos que aparecen a diario en toda Inglate­rra, donde el gobierno subsidia a los parados y ellos aprovechan para comprar sus equipos musicales que usualmente son los elementos bási­cos de un grupo rock and roll.Los grupos más notables además de los dos anteriores son: The Dammed, Police, Sisouxie and the Bansshees, The Dictators, Talking Heads, Pa­tti Smith y Blondie. Cabe destacar la irrupción de la mujer a gran esca­la en la escena artística del punk. Son en términos generales la conti­nuación del Underground, en cuyos cauces y caminos nació. La diges­tión de toda esta situación social y artística es lo que crea la “mierda” que ellos lanzan a sus fanáticos. En sus funciones retratan la realidad urbana. Con el hiperrealismo de su ropa raída, con la violencia de sus canciones y con su discurso infecta­do de nihilismo. Son altamente im­presionistas cargados de poesía se­mejante a la de Rimbaud y Verlaine (existe un grupo que lleva este nom­bre). Patti Smith, cantante, además, cronista e intelectual del punk-rock lo sintetiza en pocas palabras “el sentido final de nuestra vida es des­cubrir los fantasmas de cada uno”/39/ o sea el desborde de la neurosis, todo está en dejar vivir a cada uno su locura como claman los antisiquiatras Laing y Cooper.

La diferencia del punk inglés con respecto al gringo radica en ser éste producto de un colapso económico no así el americano nacido de un co­lapso social que se refleja en sus modas. Los británicos la extraen de los desechos en contraste a su elegancia y los gringos la to­man de los materiales plásticos y los desechos del Vietnam reflejo de una sociedad de plástico sostenida por la guerra.

Y claro está como pasó con los movimientos juveniles anteriores, la sociedad consumista asimila la moda, las grandes disqueras como EMI, CBS, RCA van en caza de los músicos, las cadenas de tiendas internacionales introducen la indu­mentaria punk. Ives St-laurent confecciona a lo punk y el jet set internacional se declara punk. Porque los industriales del espectáculo gringo o europeos saben que cualquier movimiento juvenil nove­doso implica fabulosas ganancias.

En 1978 los negociantes del pop con olfato capitalista, producen una película con un niño bonito sacado del montón: John Travolta y de fondo musical un grupo australiano que nunca antes fue famoso a pesar del tiempo de existir: The Bee Gees. La publicidad surte efecto y se crea a nivel mundial en el plazo de horas la moda “disco”. De pronto todo el mundo aparece en las discotecas bailando el estilo Travolta y es infi­nito el número de grupos hechos en los estudios de grabación, al igual que en el 59 con el “Higschool”, que aparecen en el mercado. Conjuntos musicales de blancos y negros que hacen un rock-hard altamente co­mercial por su ritmo pegajoso pro­ducido con mucha percusión, melo­tron, computadores, mezcladores, sintetizador, que reviste un carácter de metrónomo. El metrónomo es la utilización de la percusión al ritmo de las pulsaciones cardíacas para determinar el gusto comercial de los discos. Con el disco la sociedad de consumo pone todos los elementos técnicos a su disposición. Al respec­to dirá la revista ‘Life: El concep­to de cine-disco es una profecía so­bre la idea única más importante en la historia de la industria del entre­tenimiento. Esta idea logra, por pri­mera vez, combinar la industria del Cine con la industria del disco en forma total. Las compañías disque­ras están llamadas a ser el socio do­minante; sus entradas brutas so­brepasan ampliamente a las que perciben las películas. Esto signifi­ca que los productores de discos han suplantado a los de cine en la influencia y manipulación del gusto en la cultura pop contemporá­nea “/40/. Con los Bee Gees en orden de importancia aparecen Olivia Newton John, Andy Gibbs, The Jackson Five, Donna Summer, Gloria Gaynor (entre los más importantes). 

La música “disco” una moda pro­ducida en laboratorio que no res­ponde a las necesidades culturales del medio, se desarrolló utilizando los elementos más sofisticados de la sicología de masas, los medios de comunicación y la técnica publicita­ria/41/.

El objetivo de esta moda es man­tener a la juventud bailando con el ritmo que lo identifica, pero castra­da de toda espontaneidad, expre­sión y contenido, al mismo tiempo que consume el producto en gran­des cantidades para generar ganan­cias a sus productores. Se busca el control y manipulación de la masa juvenil en sus actitudes y emocio­nes para evitar los problemas de los años sesenta.

Hemos visto en el transcurso de estas notas, desde el legendario can­to de los negros hasta el movimien­to pop, cómo a pesar de estar co­mercializados en todo momento, re­presentan una instancia socio-política, una manera como la juven­tud y las clases marginales (como la negra) expresa su condición huma­na a cada paso de la historia. A falta de estructurar un cambio real en las instituciones de los países alta­mente desarrollados, los jóvenes tienden a sumarse a las culturas marginales, a la música y al arte de rechazo a lo establecido. Y lo para­dójico es que el gran enemigo es el mismo Establishment, como bien lo describe el italiano Mario Maffi: “el establishment lima las aristas más temibles para su propia estabilidad (bien con la reprobación moral o bien con la represión policiaco-legal) y, explotando su enorme capacidad de absorción, permite que los demás aspectos menos directos, aunque no menos polémicos, se debaten atrapados en sus propias redes”/ 42/.

De todas maneras, son caminos revolucionarios que la humanidad se busca a favor de su propio desti­no. Y es en la cultura donde está el aspecto crucial de la verdadera libe­ración y es la juventud llamada en cada momento a revolucionarla por­que: “la lucha de las generaciones es una de las constantes obvias de las cosas humanas”, como dice el fi­lósofo de los años sesenta Theodore Roszak.

Estos movimientos siempre han sido perseguidos y desnaturaliza­dos tanto por la derecha como por la izquierda. Los unos desde su con­cepción reaccionaria y conservadora que siempre se opone al mínimo cambio de las costumbres y los otros para quienes nunca les faltó un epíteto, calificándola como “de­cadente, lumpen, proimperialista, etc.”.

Para terminar, recordamos aque­lla frase de Marx: “En la historia como en la naturaleza la podredum­bre es el laboratorio de la vida”.

NOTAS

/25/ Nik Cohn, op. cit., pág. 160.

/26//Lennon Recuerda, entrevista de Jann Wenner, pág. 16.

/27/ Nik Cohn, op. cit., pág. 190.

/28/ J. Vassal citado por Skoff Torgue op, cit., pág. 18.

/29/ Joan Baez es al folclor norteamericano lo que significa para Latinoamérica Mercedes Sosa o Violeta Parra. Incluso ha grabado canciones de Violeta Parra (véase Joan Baez por Alvaro Feito pág. 12-46).

/30/ Nik Cohn, op. cit., pág. 208. /31/ Nik Cohn, op. cit., pág. 45.

/32/ Los Cantos de la conmoción, Covián y Rosenstone pág. 50.

/33/ El rock ácido de California, J. Ordovás pág. 35.

/34/ Skoff Torgue, op. cit., pág. 39.

/35/ Plays and Players, Theatre of Rock, pág. 20.

/36/ Punk, la muerte joven, Juan Carlos Kreimer, pág. 17.

/37/ Revista “Vibraciones”, No. 39. pág. 46.

/39/ Punk, la muerte joven, pág. 85.

/38/ El reggae es la música de un movimiento político religioso llamado “Los Rastafaris”; originario de Jamai­ca. Sus principales impulsos son: Marcus Garvey y Bob Marley. (Véase Viejo Topo extra No. 14, pág. 52).

/40/ Revista Life, citado por revista Alternativa No. 194.

/41/ Revista Alternativa, No. 194 pág. 30. /42/ Mario Maffi, cultura Undergroud pág. 41.

/43/ Theodore Roszak, el Nacimiento de una Contracultura, pág. 14.

 

EL PRESENTE ARTICULO FUE PUBLICADO EN LA REVISTA PUNTO DE PARTIDA No. 5 EN 1984. ESTA EDICION DIGITAL SE LA HAN AGREGADO VIDEOS PARA ILUSTRAR EL ARTICULO USANDO LA TECNOLOGIA ACTUAL.